Ubicación estratégica
Situado a 1,5 kilómetros al noroeste de Artieda, el yacimiento arqueológico ocupa una parcela agrícola llana en el borde del escarpe sobre la vega izquierda del río Aragón. El campo, de planta oblonga y cultivado hasta hace poco con cereales por Sebastián Iguácel, tiene una superficie total aproximada de 4 hectáreas. El yacimiento está delimitado por dos barrancos profundos, situados al este y al oeste del campo, y el borde norte está definido por un escarpe de entre 20 m y 30 m sobre la vega del río Aragón. Un foso artificial cierra el lado sureste del yacimiento arqueológico cerca de la ermita de San Pedro, separando El Forau de la Tuta de la zona agrícola adyacente denominada «Caseta del Royo».
La estrecha relación del yacimiento con la calzada que discurría en la Antigüedad y la Edad Media por la margen izquierda del río Aragón es indiscutible. En época romana corresponde al tramo de la calzada que unía, de este a oeste, las civitates de lacca (Jaca) y Pompaelo (Pamplona). Este segmento de la calzada sobrevivió en la Edad Media como una de las partes del Camino Francés o Ruta de Tolosa del Camino de Santiago de Compostela, y actualmente se conoce como Camino Real de Ruesta a Mianos

Autores clásicos como Estrabón (II, 4, 10), Plinio (N. H., III, 3, 29) o Ptolomeo (II, 6, 3-9) dan testimonio de ciudades, mansiones y asentamientos romanos (muchos de ellos aún no identificados), situados en el Prepirineo. Algunas de ellas fueron identificadas hace tiempo: Andelos (Andión), Calagurris (Calahorra), Cara (Santacara), Cascantum (Cascante), Gracchuris (Alfaro), lacca (Jaca), Iturissa (Espinal, Burguete, Navarra), Oiasso (Irún) y Pompaelo (Pamplona). Junto a estas certezas, existen dos incógnitas en este territorio: en primer lugar, la existencia de yacimientos cuya monumentalidad demuestra que fueron importantes lugares urbanos pero cuyos nombres antiguos desconocemos, es el caso de Santa Criz (Eslava, Navarra), Lumbier (Navarra) , Cabezo Ladrero (Sofuentes, Zaragoza),Campo Real-Fillera (Sos del Rey Católico-Sangüesa) y también ahora El Forau de la Tuta. En segundo lugar, tenemos el caso contrario, ciudades citadas por diversas fuentes clásicas cuya localización exacta es desconocida, por ejemplo, Curnonium, Iluberi, Nemanturista, Tarraca,Ergaui(k)a, Muskaria y Araceli. Es importante recordar que hasta que no aparezca un epígrafe que confirme el nombre de la ciudad, todas las propuestas entran en el campo de la hipótesis.
Enrique Osset Moreno (Toledo 23 de abril 1928, Jaca 21 de enero 1971)
Los primeros testimonios sobre la existencia de este yacimiento proceden del clérigo J.Traggia, recogidos en la Voz de las Termas dentro del informe Aparato de la historia eclesiástica de Aragón, T. II, 1791, 224-225 y, más detalladamente, los informes del sacerdote Mateo Suman que, en 1802, en sus Apuntes para el diccionario geográfico del reino de Aragón. Comarca de Cinco Villas, según el ms. 9-5723 de la RAH [J802], (J. Salvo Salanova y A. Capalvo, eds. [2015]), da fe de la presencia de varios vestigios en este lugar.
Sin embargo, el inicio de las investigaciones en profundidad se debe al Comandante del Cuerpo de Infantería, el manchego Enrique Osset Moreno, que llegó a Jaca en 1953. Allí se casó con Marisa Vicente y formó una familia sintiéndose plenamente integrado en Jaca hasta su prematura muerte a los 42 años. Especialmente en verano, el vínculo entre la familia y este territorio se reforzaba. Fue en el verano de 1963 cuando los nombres de Artieda y Osset quedaron definitivamente unidos, gracias al descubrimiento de lo que hoy conocemos como villa romana de Rienda, cuyos vestigios, principalmente un mosaico policromado, habían sido exhumados fortuitamente unos meses antes, por el tractor de Francisco Iguácel. Enrique Osset tuvo el acierto de notificar el hallazgo a las autoridades competentes, que rápidamente determinaron enviar al arqueólogo Antonio Beltrán. Juntos presentaron los descubrimientos en el VIII Congreso Nacional de Arqueología (Sevilla-Málaga, 1963) bajo el título «Informe sobre los hallazgos romanos en Artieda de Aragón (Zaragoza)», haciéndose eco también de la noticia en diversos medios de comunicación de la época. Su interés se extendió también a otros yacimientos del municipio de Artieda, como Campo del Royo o La Viña del Sastre. Especialmente importante fue la documentación de restos en lo que ya intuía era un yacimiento arqueológico, hoy conocido como el yacimiento de El Forau de la Tuta.
Este inestimable trabajo fue convenientemente publicado en diversos estudios, tales como «Hallazgos arqueológicos en Artieda de Aragón», AEspA 38, 1965, p. 97-105; «La villa romana de Rienda, en Artieda de Aragón (Zaragoza)», AEspA 40, 1967, p. 120-129, pero más valiosa es, si cabe, la documentación generada por Enrique Osset tras varios años de minucioso trabajo, documentación que ha sido cuidadosamente custodiada por la familia Osset sin la cual no habrían sido posibles las presentes investigaciones. Un homenaje a su figura y sus investigaciones fue publicado por José Luis Ona González en 2011. Importantes para la investigación actual son las prospecciones arqueológicas y la delimitación de yacimientos en Artieda, realizadas en 2009 por J. Delgado y J.R. Martínez, recogidas en un informe entregado al Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón.
Agradecimientos
La investigación llevada a cabo en el yacimiento de El Forau de la Tuta no hubiera sido posible sin el apoyo del Ayuntamiento de Artieda y de todos los vecinos del municipio. Agradecemos a Sebastián lguácel, Carlos lguácel (padre e hijo), y Guillermo Soteras por su enorme generosidad, que nos permite disfrutar de este extraordinario patrimonio arqueológico.
