Urbanismo

Urbanismo

El asentamiento urbano de El Forau de la Tuta se asentó sobre un terreno llano, al borde de la terraza fluvial principal del valle del Aragón, lo que permitió el diseño de un esquema urbano ortogonal regular y la diferenciación de los espacios privados (viviendas) y públicos (calles y foro). A pesar de que aún se ha excavado muy poco, las modernas técnicas de teledetección (georradar, imágenes térmicas y multiespectrales obtenidas mediante vuelos de drones) han permitido comprobar que, efectivamente, se conserva una estructura urbana en el subsuelo con una densa trama ortogonal. En uno de los sondeos realizados en la campaña de excavación de 2021, localizado en la zona norte-noreste del yacimiento, se localizó uno de los cruces entre dos viales, ambos construidos sobre una potente cimentación de grandes caballones fluviales sobre los que se depositaron sucesivas capas de material suelto y gravas. Se han documentado los restos de una acera y un canal para la evacuación de aguas, que los peatones podían salvar mediante peldaños.

FORO MONUMENTOS PÚBLICOS

La ermita de San Pedro presenta, integradas en su fábrica, un conjunto de piezas de escultura arquitectónica monumental romana en piedra, compuesto por dos capiteles corintios, tres basas áticas itálicas, al menos una base ática clásica, varios tambores de fuste estriado con aristas planas y un fragmento de cornisa, cuyas dimensiones monumentales y tipología indican que proceden de al menos dos grandes edificios públicos situados en el entorno inmediato.

Los capiteles, de unos 0,80 m de altura, coronarían columnas de orden corintio de más de 6 m de altura total, pertenecientes a un edificio público de dimensiones monumentales, tal vez un templo del foro. En cuanto a su cronología, estilísticamente pueden datarse a finales del siglo I, en la época flavia tardía, o principios del periodo antonino (finales del siglo I-principios del siglo II d.C.). En cuanto a las basas áticas itálicas, una de ellas se conserva reutilizada en el soporte de la mesa del altar, mientras que las otras dos están empotradas en la base del muro y son visibles desde el interior de la ermita. Las tres deben proceder de las columnas de un mismo edificio, ya que presentan medidas y características que remiten a fechas relativamente tempranas dentro de la primera mitad del siglo I d.C. Estos edificios públicos estarían, por los numerosos paralelos conocidos, situados en el foro o centro cívico de la ciudad, a la espera de su ubicación en el solar, constituido por una plaza de planta cuadrangular, porticada o no, en torno a la cual se situaban los edificios religiosos (templos, altares), administrativos (curia o sede del senado local, tabularium o archivo, etc.), o judiciales (basilica).

TERMAS ROMANAS

Uno de los principales edificios públicos de la ciudad, a juzgar por sus excepcionales dimensiones, serían las termas o edificio de baños (thermae), situado al oeste del yacimiento junto a la ladera del barranco occidental y construido con potentes muros de hormigón (opus caementicium) de 2 pies romanos (60 centímetros) de ancho. Por el momento conocemos al menos dos de las estancias de este complejo termal gracias a las excavaciones de 2022 y 2023: el vestibulum, que daba acceso al complejo desde la calle, tenía planta rectangular de unos 5 m. por 3,50 m. de superficie interior y con un gran vano de entrada de doble hoja en la fachada noreste, en cuyo exterior se conservaban los vestigios de un pavimento que dibujaba una figura en espiga u opus spicatum. En el interior se localizó un espectacular pavimento teselado en blanco y negro (opus tesselatum), prácticamente completo y en extraordinario estado de conservación, con algunas piezas aisladas en colores rojo y amarillento, decorado con motivos figurativos marinos en blanco sobre fondo negro.

El mosaico estaba formado en su parte central por dos hipocampos (animales mitológicos con cabeza, pecho y patas delanteras de caballo y la parte trasera de monstruo marino con escamas y triple cola) rampantes enfrentados, sobre los que se alzaban dos «amores» adolescentes alados que montaban sombreros tocados, con el torso desnudo, portaban látigos en una mano mientras sujetaban bridas con la otra. El conjunto se completaba con dos delfines debajo de la escena, un pez en la parte superior y conchas o vieiras en cada una de las cuatro esquinas de la sala.

Por último, en el muro occidental se abría otro amplio vano que daba acceso a la sala contigua por el suroeste, de dimensiones realmente excepcionales (unos 150 m2) y decorada también con pinturas murales y otro pavimento teselado en blanco y negro provisto de vistosos motivos geométricos de casetones y cuadrados cóncavos negros sobre fondo blanco, con paralelos en asentamientos vecinos como Lumbier (Navarra), Osca (Huesca) o Pompaelo. Sus ruinas estarían ocupadas en la Edad Media a juzgar por la presencia de restos cerámicos, bases de muros y silos de esta cronología.

LA NECRÓPOLIS

Hasta la fecha conocemos cuatro inscripciones funerarias romanas, descubiertas en el entorno de la ermita de San Pedro y El Forau de la Tuta, que en conjunto demuestran que la necrópolis (una o varias) de El Forau de la Tuta sería importante y se mantendría activa al menos desde el cambio de era hasta una época avanzada de la época imperial. Otro rasgo destacable en este conjunto es la presencia de onomástica de origen vasco-acuñense en algunas de las piezas, lo que concuerda con la supuesta filiación etnolingüística vascona de los habitantes de esta comarca de La Jacetania-Canal de Berdún en época romana. Los espacios reservados a los muertos, las áreas de enterramiento o necrópolis, por estricta prohibición legal, se situarían fuera del casco urbano en relación con las vías de acceso al lugar. Seguramente, estos enterramientos seguirían generalmente el rito de la cremación en urnas, depositadas en sepulturas individuales (en fosa, cista o cupa) o en monumentos funerarios familiares colectivos (columbarii).

LAS CLOACAS

En El Forau de la Tuta se conocen al menos cinco cloacas, situadas en la ladera occidental que da al barranco de Santa María en relación con el gran complejo termal que acabamos de mencionar. Estas cloacas, que presentan cubiertas de cañón rebajado o bóveda de cañón con intradós de artesa, todas ellas construidas con cimbra apoyada en los muros laterales, tienen unos 0,70 m de anchura, unos 0,80 m de altura, potentes cimentaciones de grandes piedras de río y longitudes practicables que en algunos casos alcanzan las decenas de metros. La existencia de estas obras es típica de entornos en los que la evacuación de aguas era un problema a tener en cuenta, precisamente en relación con edificios que producían gran cantidad de aguas residuales, como es el caso de los complejos termales.

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